Estamos en Navidad y nada nos apetece más que juntarnos con la familia para disfrutar de juegos y escuchar leyendas con los más pequeños de casa y es por eso, que hoy os traemos la leyenda del Olentzero, una figura que a los que vivimos en el País Vasco y Navarra nos acompaña cada Navidad. ¿Queréis escucharla?? Pues estad atentos…

Cuenta la leyenda que en los bosques del Pirineo navarro vivía un hada de largos cabellos dorados y ojos brillantes como soles que gustaba de dar largos paseos entre la frondosa arboleda acompañada de sus duendes, los Prakagorris, esbeltas e inquietas criaturas vestidas con unos pantalones rojos.

Mitología_Vasca Un día en que el hada estaba cepillando su pelo en una fuente de agua clara, los  duendes  llegaron gritando que algo se movía entre unos helechos cercanos. Al  acercarse, el hada  descubrió a un recién nacido al que alguien sin alma había  abandonado en el bosque a  merced de las alimañas. El hada levanto al niño (pues era  varón) y apretándolo contra su  pecho le dijo al oído: “tu nombre será Olentzero, porque  es una cosa maravillosa el haberte  encontrado. Y por este acto te doy los regalos de  Fuerza, Coraje y Amor por todo el tiempo  en que tú vivas“. Después con el bebé entre  sus brazos se dirigió a una vieja casa en el  monte donde vivían un hombre y una mujer de buen corazón a los que la vida no le había dejado hijos y dejando al recién nacido en la puerta desapareció entre los arboles. Cuando el hombre salió a ordeñar las vacas, encontró al pequeño y tras llamar a gritos a su mujer, adoptaron al niño como si fuera suyo y al ir a darle nombre, no se les ocurrió otro mejor que Olentzero, cosas de la magia.

El niño creció en el bosque, fuerte, sano y con un carácter amable y alegre ayudando a todas horas a su padre haciendo carbón. Pero sus padres iban envejeciendo y cuando les llegó su hora dejaron a Olentzero solo en su vieja casa en lo profundo del bosque, allí cayo en una profunda tristeza que intentó combatir a base de litros de vino. De esta forma permaneció durante algunos años, hasta que desesperado se dijo que ya estaba bien de lamentaciones, y con firmeza se prometió dedicar su vida a llevar alegría a otros, y ¿a quién mejor que a los niños huérfanos del pueblo más cercano? Olentzero era muy hábil trabajando la madera, por lo que comenzó a tallar todo tipo de animales y juguetes, algunos inventados por él mismo, y cuando tuvo bastantes apareció por el pueblo con su saco de carbón, pero esta vez, en lugar del negro combustible iba repleto de regalos que repartió entre el jolgorio de los pequeños más necesitados. Ese día fue el 24 de Diciembre y lo mismo hizo todos los años, ganándose la amistad de todos los habitantes de la zona.

Pero siempre hay una tragedia esperándonos en algún punto de nuestro camino, y sucedió que un día de fuerte tormenta, bajaba Olentzero al pueblo con su saco de carbón y observó una casa en llamas debido a la caída de un rayo, al acercarse pudo ver a dos niños que pedían auxilio desde la ventana del primer piso, sin pensarlo entró en la casa atravesando las llamas y subiendo las escaleras llegó hasta los niños, agarró a cada uno con un brazo y de un salto atravesó la ventana cayendo al suelo con los dos pequeños ilesos, pero al no saber si los padres aún seguían en la casa en llamas, volvió a entrar para ya no volver a salir.

Todos lloraron alrededor de la casa en llamas la desaparición de Olentzero, pero las lágrimas cesaron cuando una mujer alta, hermosa, de dorada cabellera y luminosos ojos entró en la casa a través de las llamas como si éstas no existieran, el hada (pues ella era como habréis supuesto) llegó hasta el cuerpo sin vida de Olentzero y cogiéndolo entre sus brazos y apretándolo contra su pecho, al igual que hizo hace años, le dijo al oído: “Olentzero, tú has sido un buen hombre, lleno de fe y de buen corazón, has dedicado toda tu existencia a hacer cosas para los demás y has dado hasta tu propia vida para salvar a otras personas; por lo que no quiero que mueras, yo quiero que vivas para siempre; de ahora en adelante llevarás la alegría en forma de regalos a todos los niños que no tienen padres ” Desde aquél día nadie volvió a ver a Olentzero, pero a los niños huérfanos no les faltó un juguete cada 24 de Diciembre.

Se dice que el Olentzero realmente existió, que era un carbonero que vivía en el monte y que se entretenía tallando figuras en madera mientras se quemaba el boliche. También se dice que cuando rellenaba con sus figuras un saco de carbón, las repartía entre los niños del pueblo. También se dice que cada 24 de Diciembre bajaba al pueblo a tomarse unos vinos con los amigos y aprovechaba ese día para repartir las figuras que había ido haciendo durante todo el año, bonito, verdad?? ¿Creéis que pudo ocurrir así?? 

OLENTZERO_leyenda

¿Que os ha parecido? ¿Os ha gustado? Nosotras ya estamos esperándolo, por eso hemos hecho este  Imprimible para indicarle al Olentzero que las nueces y la copita de pacharán son para él.

Recordad que los imprimibles están en pdf y  que podéis imprimirlos directamente en vuestra impresora de casa, o bien llevarlos a alguna copistería. Os recomendamos imprimirlos en cartulina mate DIN A4, quedan perfectos!!!

Olentzero: La leyenda
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